Si le vendés a cuenta a tus clientes, o le comprás a plazo a tus proveedores, acá llevás las dos puntas: cuánto te deben a vos y cuánto debés vos.
- Una cuenta por cliente y una por proveedor
- Cada cliente al que le vendés a cuenta tiene su cuenta corriente, y cada proveedor al que le debés, la suya. El cliente o el proveedor tiene que estar cargado antes: la cuenta se le abre a alguien que ya existe.
- Arriba ves cómo estás parado
- Cuánto te deben, cuánto debés, cuánto está vencido y cómo queda la diferencia entre lo uno y lo otro. Se actualiza con cada movimiento que cargás.
- La parte que más te sirve es Antigüedad
- Separa lo que te deben según hace cuánto está vencido: al día, de 1 a 30 días, de 31 a 60, de 61 a 90, y más de 90. Cuanta más plata se te junta del lado de los 90, más difícil es que la cobres.
- Cargás lo que se lleva y lo que te paga
- Cuando se lleva algo a cuenta, le cargás el monto; cuando te paga, lo anotás y se descuenta primero de lo más viejo que te debía. Si le vendés en el mostrador, podés cobrarle a cuenta corriente y el cargo se anota solo.
- Hasta cuánto le vendés a cuenta
- A cada cliente le ponés un límite y los días de gracia que le das después de que vence. Con los proveedores anotás a cuántos días les pagás, y el vencimiento se calcula solo.