Configurá tu tienda

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Lo primero es cargar los datos de tu negocio. Son diez minutos, una sola vez, y de ahí sale todo lo que después ve tu cliente.

El nombre y la dirección de tu tienda
Cargás el nombre de tu negocio, el teléfono y dónde estás. Con eso te armamos la dirección de tu tienda: winkelsapp.com/tu-negocio. Esa es la que le pasás al cliente por WhatsApp, la que ponés en el cartel y la que le llega en los mails. Ahí mismo prendés o apagás los pedidos por internet: apagados, el catálogo se sigue viendo pero nadie puede comprar.
Los horarios que ve el cliente
Ponés los días y las horas en que atendés, y aparecen en tu tienda. Con «Abierto 24hs» prendido sirven para avisarle al cliente, no para cerrar la puerta: si alguien entra un domingo a la madrugada, te puede dejar el pedido igual. Si lo apagás, las ventas se pausan solas fuera de ese horario.
Cómo sale tu ticket
Elegís cómo se ve el comprobante que le das al cliente: si lleva tu logo, si lleva un código QR para que siga su pedido desde el celular, y qué dice abajo de todo. Lo ves en la pantalla antes de mandarlo a la impresora, así no gastás papel probando.
Tus reglas, a la vista
Cargás tus términos y condiciones, tu política de privacidad y la de cambios y devoluciones. Aparecen como links al pie de tu catálogo; la que dejes vacía no se muestra.

Sumás a los que trabajan con vos y decidís qué puede tocar cada uno. El que atiende vende y cobra; el que carga productos no tiene por qué ver tus números.

Le creás la cuenta en el momento
Ponés el nombre, un usuario y una contraseña, y ya está. No se manda ningún mail: las credenciales se las pasás vos, por chat o en mano.
Cada uno ve lo suyo
Según lo que le habilites, el menú se le arma distinto: sólo le aparece lo que puede usar. Si querés que haga más o menos, entrás a su ficha y le cambiás el rol.
Sacarle el acceso no borra su trabajo
Si alguien se va, lo desactivás y deja de poder entrar. Todo lo que cargó mientras estuvo —las ventas, los productos— queda donde está. Crear, cambiar o sacar gente lo hace sólo el dueño: un Administrador ve la lista sin poder tocarla, y el resto del equipo ni la ve.

La auditoría de tu equipo

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Queda registrado quién hizo qué con la plata, las mesas y la caja, y se destaca lo que conviene revisar. La ves sólo vos: ni un Administrador entra.

Todo queda registrado, con nombre y rol
Ventas, cancelaciones, descuentos a mano, cambios en el pago, aperturas y cierres de caja, cambios de precio y lo que pasa en las mesas. Cada movimiento dice cuándo, quién y con qué rol lo hizo: si después le cambiás el rol o lo das de baja, lo que hizo sigue diciendo quién era. Nadie lo puede editar ni borrar, ni vos.
Los números de todos y de cada uno
Elegís 7, 14, 30 o 90 días y ves las ventas, las cancelaciones, los descuentos hechos a mano (aparte de promos y cupones) y la diferencia de caja. Abajo hay una tarjeta por persona con sus números y cuántas cosas tiene para revisar: la tocás y ves sólo lo suyo.
Te marca lo que conviene revisar
Con «Sólo para revisar» te quedan las destacadas: algo cancelado después de cobrarlo, una mesa anulada con consumo, un plato sacado cuando ya estaba en la cocina, un descuento a mano, un pago que pasó de cobrado a no cobrado, un cobro que salió del efectivo a otro medio, una caja que cerró con diferencia y una seña devuelta. No bloquea nada: te lo marca y vos decidís.

Los avisos que te llegan

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Cuando entra un pedido, cuando se te está por vencer algo, cuando alguien de tu equipo hace un movimiento. Acá está dónde los ves y cómo elegís cuáles querés.

Dónde te aparecen
En la campanita de arriba a la derecha, con el número de las que todavía no viste. Al tocar una te llevamos directo a lo que pasó: el pedido que entró, la reparación que se movió. Y si se te juntaron, podés marcarlas todas como vistas de una o abrir la pantalla con el listado completo.
La campanita y el mail se configuran por separado
La campanita es el aviso dentro de la app, y podés hacer que además suene. El mail va por su lado y tiene su propia lista: prender uno no prende el otro. La campanita viene agrupada por tema —pedidos, inventario, finanzas— así la manejás por bloque y no de a uno.
Por mail te llega poco, y es a propósito
Por mail sólo te escribimos por lo que no podés perderte: tu plan, la facturación, la seguridad y tus referidos. Los pedidos y el stock te avisan en la campanita, no en la casilla: preferimos eso a llenártela.
Son tuyas, no del negocio
Lo que configurás acá vale para tu usuario y nada más. Si al que atiende el mostrador le molesta el sonido, lo apaga desde su cuenta y a vos te sigue sonando igual.

La seguridad de tu cuenta

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La verificación en dos pasos: que tener tu contraseña no alcance para entrar a tu negocio.

Por qué importa más de lo que parece
El que consigue tu contraseña entra a todo: tus ventas, tus clientes, tus números. Con la verificación prendida además necesita el código que te mandamos al mail, que sólo ves vos.
Se prende en dos minutos
Tocás Activar, te mandamos un código al mail de tu cuenta, lo escribís y queda listo. De ahí en adelante te lo pedimos cada vez que entrás.
Es de tu cuenta, no del equipo
La verificación va por mail, y la gente que trabaja con vos entra con un usuario, sin mail: ellos no la pueden prender. Por eso es importante que cada uno tenga su propia contraseña y no la comparta.

Qué estás pagando, qué te incluye y cómo cambiarlo. Todo se cambia cuando quieras: no hay permanencia.

Lo que pagás y lo que incluye
Arriba de todo ves tu plan, lo que pagás y todo lo que te trae. Abajo, la tabla con los planes lado a lado, así comparás qué suma cada uno.
Pagando por año sale menos
Con un botón cambiás la tabla entre el precio por mes y el precio por año: pagando por año te ahorrás el porcentaje que ves al lado.
Cambiar de plan
Si subís de plan, pagás hoy la diferencia por los días que le quedan a tu período y lo nuevo entra en el momento. Si bajás, el cambio corre desde el período que viene: hasta entonces seguís con lo que ya pagaste.
Tus pagos, a la vista
En el historial de pagos ves cada cobro del plan y de los módulos, con su fecha, el monto y si está pago. Cada período te llega una factura con un link para pagarla con tarjeta, transferencia o el saldo de tu billetera.

Los módulos

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Si tu plan no trae algo que necesitás, lo sumás suelto. Elegís varios, los pagás juntos y los das de baja cuando quieras.

Se compran sueltos, sin cambiar de plan
Los proveedores, los lotes de vencimiento, las cuentas corrientes, el reparto completo: si tu plan no lo trae, lo sumás por separado. Tocás los que quieras y los comprás juntos, en un solo pago: entran todos el mismo día.
Antes de comprar, fijate qué hace
Cada módulo tiene su descripción y un «?» que explica para qué sirve. Leelo antes de sumarlo: sale más barato leer que pagar algo que no ibas a usar.
Hoy pagás sólo lo que queda del período
El primer pago es la parte proporcional hasta que termina tu período; después el módulo va en la misma factura que el plan. Lo pagás desde el link, con tarjeta, transferencia o el saldo de tu billetera.

¿Te quedó una duda que no está acá?

Escribinos y te damos una mano con tu caso.

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