Tutoriales
Tus datos, tu equipo y tu plan.
Lo primero es cargar los datos de tu negocio. Son diez minutos, una sola vez, y de ahí sale todo lo que después ve tu cliente.
Sumás a los que trabajan con vos y decidís qué puede tocar cada uno. El que atiende vende y cobra; el que carga productos no tiene por qué ver tus números.
Queda registrado quién hizo qué con la plata, las mesas y la caja, y se destaca lo que conviene revisar. La ves sólo vos: ni un Administrador entra.
Cuando entra un pedido, cuando se te está por vencer algo, cuando alguien de tu equipo hace un movimiento. Acá está dónde los ves y cómo elegís cuáles querés.
La verificación en dos pasos: que tener tu contraseña no alcance para entrar a tu negocio.
Qué estás pagando, qué te incluye y cómo cambiarlo. Todo se cambia cuando quieras: no hay permanencia.
Si tu plan no trae algo que necesitás, lo sumás suelto. Elegís varios, los pagás juntos y los das de baja cuando quieras.