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Ventas

Todo lo que entra: el mostrador, los pedidos por internet, el restaurante y el taller.

Los pedidos que entran solos

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Lo que vendés en el mostrador, lo que te compran por internet y lo que anotás a mano cae todo en la misma lista. Cuando entra uno nuevo, suena.

Todo junto, sin buscar en dos lados
No importa por dónde te llegó el pedido: lo ves con el estado en que está, cuánto es y quién lo pidió. Si estás atendiendo o cocinando, el aviso te llega igual.
Lo movés sin entrar a cada uno
Desde la misma lista le cambiás el estado, imprimís el ticket o le asignás el cadete. Entrás al detalle sólo cuando necesitás ver todo.
Bajate los números cuando los necesites
Podés bajar la lista en planilla o en PDF, para pasársela a tu contador o para mirarla vos con calma. Al bajarla elegís las fechas, el estado y de dónde vinieron los pedidos.
Si el envío quedó a convenir, se cierra acá
Cuando un pedido entró con el envío a convenir, en su detalle te aparece dónde cargar el monto una vez que lo arreglaste con el cliente. Al guardarlo, el total se recalcula solo y el aviso desaparece. Ojo: no se puede cargar sobre un pedido que ya está pagado, porque le quedaría una deuda que nadie va a cobrar.

Adentro de un pedido

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Cuando tocás un pedido ves todo lo que tiene: quién lo pidió, qué se lleva, cómo paga y por dónde anduvo. Y desde ahí mismo lo cobrás, le avisás al cliente y lo movés.

Lo marcás pagado cuando te llega la plata
Cuando te entra la transferencia o te pagan en efectivo, tocás Marcar como pagado y elegís con qué te pagaron. Poné el medio real: es lo que suma al arqueo de tu caja. Si lo pagaron con MercadoPago no hace falta, se marca solo. Cobrarlo lo pueden hacer vos, el administrador o el encargado; el cajero y la cocina, no.
Le avisás por WhatsApp con el mensaje escrito
Apenas lo cobrás te ofrecemos avisarle al cliente. Se abre tu WhatsApp con el mensaje armado —su nombre, el pedido y tu tienda—, lo cambiás si querés y lo mandás vos. También tenés el botón Avisar por WhatsApp, para contarle cualquier otra cosa del pedido.
El estado, con un toque
Arriba tenés los estados como botones. Los resaltados son los pasos que siguen normalmente; los apagados también se pueden tocar, por si tenés que saltear uno. Y cada vez que lo cambiás, te ofrecemos avisarle al cliente por WhatsApp.
El ticket y la historia del pedido
Con Imprimir sacás el ticket para el cliente o para la cocina, también en impresora térmica. Y abajo queda el historial: cada cambio de estado, cuándo pasó y con qué nota.

Cobrá en el mostrador

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Es la pantalla que vas a tener abierta todo el día: buscás lo que te piden, lo sumás y cobrás. Pensada para ir rápido cuando tenés gente esperando.

Primero abrís la caja
Al empezar el día anotás con cuánta plata arrancás. Al terminar, contás lo que hay y te decimos si cuadra o si falta. Sin la caja abierta no podés cobrar, y es a propósito: es lo que hace que a fin del día los números cierren.
Vendé sin soltar el mostrador
Apenas entrás ya podés escribir en el buscador, sin tocar nada: ponés el nombre, el código, o pasás el lector por la etiqueta. Si no buscás nada, te muestra lo que más vendés, que casi siempre es lo que te van a pedir.
Los descuentos se suman solos
Si tenés una promo armada, se aplica sola cuando el cliente se lleva lo que corresponde. Encima de eso podés hacerle un descuento a mano o tomarle un cupón: uno de los dos, no los dos juntos.
Cobrás como te paguen
Al cobrar elegís cómo te pagan, y si te pagan con dos cosas —parte en efectivo y parte con transferencia— lo repartís, y el vuelto te lo calcula. Si le anotás el nombre y el teléfono, el cliente queda guardado con su compra. Al terminar imprimís el ticket, o un comprobante en hoja grande para el que se lleva mucho; ninguno de los dos es factura.
Si se corta internet, seguís vendiendo
El punto de arriba se pone rojo y el mostrador sigue andando: cada venta queda guardada en la compu y se sube sola cuando vuelve la conexión. Mientras tanto no se aplican promociones ni cupones y no se cobra con cuenta corriente; el ticket lo imprimís cuando la venta ya subió.

Hacé un presupuesto

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El cliente pregunta cuánto le sale todo antes de decidir. Armás el carrito como siempre y le das una hoja con el detalle y el total, sin cobrar ni tocar el stock.

Armás el carrito como siempre
Sumás los productos, las cantidades y el descuento que le quieras hacer, igual que para una venta. El presupuesto sale con los mismos precios que vas a cobrar: la lista de precios elegida, las promos y el descuento a mano.
Para quién es, si querés
Tocás «Presupuesto», arriba del carrito. Podés elegir un cliente de tu lista o escribir el nombre, y sale en la hoja. Si no hace falta, imprimís directo.
Sale la hoja, sin vender
Se abre la hoja A4 que dice PRESUPUESTO, con tus datos, el detalle y el total, lista para imprimir o guardar. No se registra ninguna venta, no se descuenta stock y la caja no se toca. El carrito queda como estaba: si el cliente dice que sí, lo cobrás en el momento.

La caja y los cierres

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Cada turno de caja es una foto: con cuánto abriste, cuánto vendiste y cuánto contaste al cerrar. El día que no cuadre, acá está el detalle para saber dónde se fue.

Abrir y cerrar el turno
Abrís con el fondo que dejás en el cajón. Para cerrar, primero resolvés los pedidos que quedaron sin cobrar; después contás medio por medio: el efectivo lo contás vos y lo electrónico viene cargado con lo que el sistema espera. La diferencia queda anotada, sea que sobre o que falte.
Todos los turnos quedan guardados
Te queda la lista de cada turno con quién lo abrió, quién lo cerró, cuánto esperaba y cuánto contó. Podés buscar por caja o por persona, y filtrar por fechas.
Un turno cerrado no se toca
Al entrar a un turno ves el desglose: cuánto entró en efectivo, cuánto con tarjeta, cuánto por otros medios y la diferencia final. No se puede editar, y es a propósito: así sirve de respaldo cuando alguien pregunta.

Las mesas y las comandas

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Cada mesa lleva una cuenta abierta que va creciendo mientras piden. De un vistazo ves cuáles están libres, cuáles ocupadas y cuáles ya pidieron la cuenta.

Primero cargás tus mesas
Creás cada mesa con su nombre, su sector, su forma y cuánta gente entra, y en el plano las acomodás como están en el local, con sus sillas. A cada sector le podés asignar su mozo. Si dejás de usar una, desactivala en lugar de borrarla: sale de la pantalla pero se queda con todo su historial.
Las rondas se mandan a la cocina
Dentro de la cuenta vas sumando los platos. Lo que cargás queda sin enviar hasta que tocás Enviar a cocina: recién ahí la cocina lo ve, junto, como una ronda. Podés mandar todas las rondas que hagan falta sobre la misma mesa. Si la cocina tiene impresora, la comanda de cada ronda sale sola.
Pedir la cuenta no es cobrar
Cuando te la piden lo dejás anotado y la mesa queda marcada, así cualquiera del equipo ve que está esperando. La plata todavía no entró: entra cuando cobrás, y ahí podés dividir entre varios medios de pago y sumar un descuento o un cupón.
Cada uno del equipo en lo suyo
El mozo abre las mesas, carga las rondas y pide la cuenta; la cobra la caja: vos, el encargado o el cajero. La cocina no toca las cuentas, ve las comandas en su pantalla. Cargar las mesas y los sectores queda para vos y el encargado.
La carta de las mesas y su QR
Elegís qué productos se ofrecen en las mesas y a qué precio, que puede ser distinto al del mostrador. Lo que se acabó lo ocultás sin borrarlo, y el QR de la carta lo ponés en las mesas para que tus clientes la vean desde el celular.

Desde que entra el equipo hasta que se lo llevan. Cada orden avanza por un tablero de cinco etapas, y de un vistazo ves qué está trabado y hace cuánto.

Recibir es anotar tres cosas
Quién lo trae, qué es y qué le pasa. Con eso ya arrancás. El resto de los datos son opcionales y los cargás cuando los tengas. Si te deja plata a cuenta, anotala en Entrega: entra en la caja, así que tiene que estar abierta.
El tablero te dice dónde está cada cosa
Recibido, en diagnóstico, esperando al cliente, en reparación y listo. Movés la tarjeta de una columna a la otra a medida que avanza. Si una orden lleva demasiados días en la misma etapa, la tarjeta te lo marca sola.
No se hace esperar a nadie sin precio
Para pasar una orden a esperando al cliente hace falta el diagnóstico y el monto. Si no están, te los pedimos antes de moverla. Es a propósito: nadie puede decidir si acepta un arreglo sin saber cuánto sale.
Le avisás en los momentos que importan
Cuando la orden pasa a esperando al cliente o a lista, te ofrecemos avisarle: se abre tu WhatsApp con el mensaje escrito y lo mandás vos.
Los repuestos y la mano de obra, en la orden
Cargás los repuestos que usaste —salen de tu stock— y la mano de obra. Eso es lo que se cobra al entregar, descontando la entrega si te dejaron una.

Tus clientes

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La ficha de cada uno que te compra: cómo ubicarlo, qué se llevó y cuánto gastó. Se cargan solos cuando cobrás, o los das de alta vos.

Se cargan solos cuando cobrás
Si al cobrar en el mostrador anotás el nombre y el teléfono, ese cliente queda guardado con su compra. También podés darlo de alta vos, con todos los datos.
Lo encontrás como te acuerdes
Buscás por nombre, teléfono, mail o documento, y va filtrando mientras escribís. Si ya tenés muchos, los podés separar por tipo.
El historial no se pierde nunca
Cuando das de baja a un cliente no se borra nada: queda inactivo con todas sus compras, y lo reactivás el día que vuelva.
La ficha de cada cliente
Entrás a un cliente y tenés todo junto: lo que te compró, cuánto gasta por mes y su categoría favorita, sus direcciones de envío y, si le fiás, su cuenta corriente, que también le abrís desde ahí. Y con un toque le escribís por WhatsApp.

¿Te quedó una duda que no está acá?

Escribinos y te damos una mano con tu caso.

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