Es lo que más tiempo te va a llevar, y se hace una vez sola. Cargás un producto y queda listo en los dos lados: cuando cobrás en el mostrador y cuando te compran por internet.
- Lo cargás una vez y sirve para todo
- De cada producto ponés el precio, cuánto tenés y una foto. Si va en varios talles, colores o sabores, cada uno lleva su propio precio y su propio stock. Si vendés comida, le sumás los extras que el cliente elige aparte: suman al precio, pero no llevan stock.
- Si tenés muchos, no los cargues uno por uno
- Si ya tenés tu lista armada en una planilla, la subís y se cargan todos juntos. Es la diferencia entre empezar a vender hoy o empezar la semana que viene.
- Anotá también lo que te costó a vos
- Además del precio de venta, poné lo que pagaste vos por cada cosa. Es lo único que después te deja saber cuánto ganás de verdad. Los productos donde no lo cargues quedan afuera de esa cuenta: no lo inventamos por vos.
- Controlar el stock, o no
- Si lo tenés en el estante, dejá prendido el control de stock: se descuenta solo con cada venta y te avisamos cuando queda poco. Si lo cocinás al momento o lo traés a pedido, apagalo: se vende sin límite y no tenés que andar cargando cantidades. Si tu negocio tiene cocina y marcás que el plato se arma al momento, se apaga solo.
- Lo corregís sin entrar al producto
- Desde la lista lo duplicás para cargar uno parecido, sacás su código QR, le corregís el stock, lo pausás o lo dejás sólo para el local.